jueves 15 de octubre de 2009

ANVIL The Story of Anvil - o Cuando Creceran los Niños?

Hace poco mas de una semana salio al mercado el documental The Story of Anvil, film que documenta el patético estado de la banda Canadiense Anvil. La película viene precedida por una gran avalancha de criticas positivas que resaltan el carisma de los dos principales integrantes de la banda (el vocalista y guitarrista Steve ‘Lips’ Kudlow y el baterista Robb Reiner), asi como su relación fraternal y su perseverancia en el mundo del heavy metal. Las criticas también resaltan las jocosa, bochornosa y fácilmente burlable situación profesional por la que atraviesa este grupo. Milagrosamente, el film dirigido por Sacha Gervasi, quien conoció a la banda en su juventud, evita mofarse de estos Canadiense y mantiene un tono simplemente narrativo.

The Story of Anvil comienza en tono alabador con musicos de renombre (el imbécil del baterista de Metallica, el calvo guitarrista de Anthrax, el guitarrista de una banda llamada Velvet Revolver Slash, Lemmy y otros) besando culo como si aun en estos días escucharan los discos de Anvil a diario. Según ellos, Anvil merecía ser tan grande como Metallica o Iron Maiden, pero en algún lugar de la marcha las cosas se fueron pa’l carajo y la carrera de esta banda se esfumo mas rápido que un pedo en un gallinero. Anvil nunca murio, lo cierto es que desde su ‘clasico’ Metal On Metal de 1982, esta banda saco al mercado nada menos que catorce discos, cada uno mas ignorado que el anterior. Las razones son obvias; la calidad de los discos bajo mucho, los climas musicales cambiaron y con eso, una rotacion de casas disqueras de pocos recursos llevaron a Anvil hasta su triste y oscura situación actual.

Cuando el documental comienza nos encontramos con un Anvil que no tiene ni manager, ni disquera. Para mantener su carrera viva, la banda se embarca en tours mal planeados los cuales parecen diseñados para satisfacer lo que queda del ego de la banda. Como consecuencia, Anvil pierde trenes, se estravian en Praga camino al concierto, son estafados por organizadores de dudosa reputación y cuando tocan, lo hacen en frente de salas literalmente vacias. Es difícil presenciar estas situaciónes y no reírse, pero también es imposible no sentir simpatía por Lips y Reiner, ambos adultos ya en sus 50’s que parecen estar estancados en un estado de infantilismo absoluto. Ambos recuerdan los 80’s con una nostalgia conmovedora, viven el presente con la misma pasión rockera que los motivo a crear la banda, y esperan – quizás fútilmente - que el futuro finalmente les de lo que una vez pareció estar a su alcance.