martes 29 de diciembre de 2009

TEITANBLOOD, Seven Chalices (Ajna Offensive, 2009)

No soy brujo, ni puedo ver el futuro a la Nostradamus, ni tengo pasta de espiritista, pero algo me dice que cuando el tiempo pase y la gente que sabe compile una lista de los mejores discos de black metal de todos los tiempos, Seven Chalices sera incluido con toda comodidad entre los primeros 20. Tal es el poder de esta grabacion.

Seven Chalices es un disco de black metal de los que ya no se hacen. Desde su impactante monocromatico arte de portada y el diseño que acompaña el librillo, hasta el estilo musical black death que huele a podrido, este duo español tiene todo friamente calculado. Y es que hay que escuchar Seven Chalices para saber de que estamos hablando.

La grabacion es poderosa, pero la guitarra suena casi como un bajo de un acuerda (la mas gorda) con el volumen en 11. La bateria es azotada de modo rudimentario, con blastbeats que brillan por el alto volumen de los platillos y las voces son infra humanas, carentes de sentido y son. A cargo de las cuerdas y de las voces esta NSK, quien tambien pulula en las bestias de Proclamation. El tio es un maestro. Como resultado, el sonido de Teitanblood es asqueroso, nihilista y caotico, ignora toda melodia y se concentra en simplemente canalizar lo mas negativo de nuestra asquerosa raza humana.

((Sietes Calices))